¿Qué hacen los psicólogos? ¿Cómo ayudan a la gente?
- Inma Muñoz Sanchez

- 19 jun 2021
- 12 Min. de lectura
Actualizado: 2 sept 2022

¡ÌNDICE! (Sáltate el rollo y ve a lo que te interesa!)
¿QUÉ ES UN PSICÓLOGO?

Cuando la gente dice "Psicólogo" nos viene a la mente alguien sentado en una silla cómoda (aunque no siempre sea así), mientras escucha los problemas de una persona quien, tumbada en un precioso y excesivamente caro diván, busca que este profesional le resuelva la vida pronunciando palabras mágicas del estilo "Expelliarmus" o "Expecto Patronum". Sin embargo, el Ministerio de Magia es claro al respecto: Delante de Muggles queda totalmente prohibido el uso de encantamientos. Así que hay que utilizar la vía clásica: La terapia psicológica.
Un psicólogo, es una persona capacitada profesional y legalmente para ayudar a los demás a enfrentar las dificultades de la vida y de la salud mental. Tras varios años de estudios, de formación continua por cuenta propia y de entrenamiento bajo supervisión (y en muchos casos, tras pagar "permisos" a entidades gubernamentales), se obtiene una licencia para prestar diversos servicios como el diagnóstico psicológico, formación a profesionales, asesoramiento, etc. Estos utilizarían sus conocimientos, experiencia y las técnicas más actuales según la investigación científica disponible, para mejorar la vida de las personas, adaptándose a sus necesidades particulares.
¿QUÉ HACE UN PSICÓLOGO?
Las ramas de intervención de los psicólogos son muy variadas y se categorizan en función del tipo de problemática con la que los pacientes realizan sus consultas. Es común consultar a un profesional por sentirse deprimidas, ansiosas o enojadas; por sufrir de dolores crónicos, por una pérdida reciente, por sentirse perdida en la vida o incluso por no sentirse capaces de resolver problemas vitales que los acucian en un momento determinado.
¿QUÉ TIPOS DE PSICÓLOGOS EXISTEN?
Actualmente, las ramas más relevantes dentro de la psicología engloban:
LA PSICOLOGÍA CLÍNICA

Esta rama evalúa y ofrece tratamiento de los trastornos mentales y de las emociones. Estos consistirían en todas aquellas afecciones recogidas en el Manual Estadístico de los Desórdenes mentales o DSM (por sus siglas en inglés). El psicólogo clínico puede ser de carácter general o especializado en un tipo de trastorno específico (como con los trastornos de la ansiedad, por ejemplo, que abarca una amplia gamma de afecciones en los que es difícil ser excelente en todas ellas). Esta rama precisa de un máster o mediante oposición, puesto que está regulado por ley.
PSICOTERAPIA

Un psicoterapeuta es un profesional de la salud especializado en las áreas cognitivas, afectivas y comportamentales, estos son, los pensamientos, las emociones y la conducta, respectivamente. Su finalidad es ayudar a las personas a resolver conflictos de una manera efectiva, redirigir sus vidas hacia las metas propias de cada uno de una manera que aporte más significado personal, ayudándola a sentirse mejor en su vida, quitándoles las creencias limitantes y mejorando la forma en que interactúa consigo y con los demás diariamente.
PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO

Es una disciplina que, centrándose en el estudio del desarrollo de los individuos a lo largo de la vida, da una visión más holística de los trastornos y su evolución en el ciclo vital humano. Centra su atención en las afecciones que atañen a los individuos en la infancia, adolescencia, adultez y senectud y busca dar respuesta a los problemas que más frecuentemente se producen en cada etapa; alejándose un poco de los trastornos y acercándose a las inquietudes que, en función de la etapa del desarrollo que se encuentre la persona, son más frecuente que les afecten a las personas. Del mismo modo, trabaja mano a mano con otras disciplinas de la psicología puesto que, conociendo la tendencia común de las personas según en qué etapa del desarrollo se encuentren, pueden realizarse programas de prevención y de atención temprana con mayor efectividad.
PSICOLOGÍA EXPERIMENTAL E INVESTIGADORES

La investigación es crucial en la concepción de la psicología como una ciencia. Los psicólogos experimentales e investigadores realizan multitud de pruebas y analizan los resultados obtenidos de infinidad de estudios con el fin de encontrar las técnicas de intervención más efectivas y, al mismo tiempo, mejorar las ya existentes contrastando hipótesis y con análisis estadísticos.
Gracias a esta disciplina, cada día se desvelan más y más secretos sobre la mente humana, la interacción entre los individuos y de cada uno consigo mismo; se ponen a prueba todas las teorías psicológicas existentes y se prueban nuevas que, en un futuro, sustituirán o complementarán a las existentes con el fin de mejorar la efectividad en la terapia psicológica y de aportar las mejores herramientas para los profesionales de la salud mental.
PSICOLOGÍA SOCIAL

Los psicólogos sociales son aquellos psicólogos que estudian las interacciones humanas dentro y fuera de grupos sociales y la dinámica de estos grupos entre sí, con el fin de, de la mano de otras disciplinas terapéuticas, desarrollar mejores programas preventivos, de atención temprana, paliativos y/o complementarios a otras disciplinas desde la perspectiva del ser humano como ser social. Los programas de prevención de bullying, suicidio, depresión, exclusión social, etc. formarían parte de las labores de esta rama de la psicología, en conjunción con las demás dentro de la psicología, tanto para la creación de los programas, como para la puesta en práctica de las técnicas específicas en el mundo real.
HAY MUCHOS MÁS

Psicólogos deportivos, de los videojuegos, neuropsicólogos, etc. Hay muchas más áreas que explorar... Todas son interesantes y persiguen un objetivo común: Mejorar la vida de las personas.

Los psicólogos utilizan múltiples estrategias fundamentadas en la evidencia científica más actual gracias a la investigación científica y al desarrollo de diseños experimentales. Actualmente, coexisten múltiples estilos de terapia, cada cual con una finalidad específica y queda bajo el criterio del profesional cuál utilizar y bajo qué circunstancias, en función de la efectividad del mismo para resolver el problema al que se enfrenta.
¿QUÉ HERRAMIENTAS UTILIZA UN PSICÓLOGO?
Quizás la más obvia sea el mismo lápiz y papel. Muchas veces se piensa que si el psicólogo empieza a escribir en su cuaderno es porque lo que has dicho en ese preciso momento hace que piense que estás loco ¡PERO NO SIEMPRE ES ESO! La vida de cada uno es muy compleja y muchas veces anotar un detalle puede ser crucial para entender otro dato en el futuro o incluso un estilo de conducta puede derivar en ciertas complicaciones que aun no han salido a la luz. Otras personas pueden estar apuntando una pregunta que acaban de pensar para poder hacerla cuando sea preciso o bien pueden estar apuntando la lista de la compra ¡Quien sabe!
Así pues, la herramienta con la que respira un psicólogo, además de su propio cerebro y paciencia, es el manual de diagnóstico.
¿QUÉ ES UN MANUAL DIAGNÓSTICO? - RAZÓN DE SER Y CRÍTICA
Los manuales de clasificación de psicología clínica y psiquiatría son controvertidos entre los propios profesionales por diversas razones. Entre ellos se encuentran los que defienden que es algo innecesario, siendo un intento de imitación de la práctica de medicina, mientras que otros argumentan que es una vía insalvable para poder llevar a cabo la práctica científica y una buena praxis. Tanto desde un punto de vista como desde el otro, lo que no podemos negar es que estos sistemas pretenden responder a la necesidad humana de clasificar, encontrar y ordenar la realidad.
El Diagnostic and statistical manual (DSM) es uno de los sistemas de clasificación de la psicopatología desarrollado por la Asociación de Psiquiatría Americana (APA). Otro sistema de clasificación que encontramos es la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) desarrollada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en donde se encuentra una sección dedicada a los trastornos mentales. Estos sistemas de clasificación buscan encontrar una serie de criterios por los que evaluar a los individuos para poder asignarles una categoría concreta de manera inequívoca, tarea que, aunque parece fácil, no resulta tan sencillo.
¿CUÁL DE ESTOS SISTEMAS ES EL PREFERIDO POR LOS PROFESIONALES?
En un estudio realizado con psiquiatras, se encontró que la mayoría de ellos usan sistemas de clasificación diagnóstica en su día a día, siendo el de la OMS el más utilizado por ellos. En otro estudio, realizado con psicólogos, se encontró que estos usan menos los sistemas de clasificación, posiblemente porque trabajan menos en los sistemas públicos de salud y no tienen la obligación administrativa. A pesar de esto, el porcentaje de profesionales que usan el sistema de la OMS sigue siendo mayor que el que usa la clasificación de la APA.
Estos datos resultan interesantes ya que, a pesar de la práctica clínica, el DSM es el sistema preferido por los investigadores académicos, mientras que la CIE es el más usado para estadísticas oficiales hospitalarias y de salud mental de los países.

Y es que, las etiquetas diagnósticas no son realidades en sí mismas, sino construcciones teóricas que intentan, en el momento histórico en el que se desarrolla el manual, dar un orden a la realidad. Es decir, en contraposición de la medicina que aporta diagnósticos como resultado de pruebas fisiológicas, como en el caso de un “cáncer” (donde literalmente puedes ver a través de las pruebas realizadas el progreso de la enfermedad), la psicopatología aporta diagnósticos como “ansiedad” para dar nombre a individuos con similitudes entre sí, pero sin pruebas irrefutables diagnósticas que lo avalen o validen.
Estas etiquetas varían a lo largo del tiempo por razones económicas, culturales y sociales que modifican la investigación empírica. Además, resultan dicotómicas, es decir, un individuo pertenece o no al diagnóstico, dando a entender que los trastornos son independientes entre sí. Pero esto no es así, ya que existen comorbilidades entre diagnósticos debido a etiologías (causas u orígenes) comunes o debido a las propias carencias de estos sistemas clasificatorios. Por esto existen alternativas de planteamiento en las que se apoya un modelo dimensional, donde defienden que en estos sistemas se distinguen diagnósticos de diferente gravedad según sus características y los cuadros diagnósticos se agrupan en familias.
A pesar de estos aspectos negativos, su uso es cada vez mayor, independientemente de la orientación teórica del profesional, repercutiendo de forma económica y social. Pero, ¿por qué clasificamos a pesar de estos endebles fundamentos?
Como hemos dicho con anterioridad, la mente humana necesita un sistema de clasificación para ordenar la realidad y, al consensuar los criterios, todos podemos usar un mismo sistema en lugar de que cada profesional posea el suyo propio. Desde el punto de vista teórico podemos reunir los siguientes beneficios de la clasificación psicopatológica:
Organiza la información. Aporta la ventaja de, a través de una etiqueta diagnóstica, aportar más información implícita. Por otro lado, se pierde información individual como las metas personales, necesidades vitales, funcionamiento o historia personal.
Dar información para historias clínicas e informes. Muchas instituciones requieren dar información diagnóstica oficial de los pacientes que visitan sus centros, así como facilitar el llevar a cabo la estadística sanitaria.
Facilitar la comunicación entre profesionales. Esta sería su justificación más importante, puesto que también permite a los clientes entender lo que les pasa y comunicarse con los mismos profesionales.
Predecir el curso clínico y la respuesta al tratamiento. La etiqueta en sí, aporta poco en este sentido, pero con mucha información adicional sobre el problema y las circunstancias del paciente, se puede hacer una estimación más precisa.
Facilitar la investigación y el desarrollo teórico. Un buen sistema clasificatorio permite organizar y dirigir la investigación, ya que permite seleccionar grupos de participantes con características similares.
En un estudio de la OMS de 2011 con más de 2 mil profesionales de la psicología, se les preguntó sobre la finalidad más importante de los sistemas de clasificación, las respuestas se orientaron a que estos sistemas son más relevantes por su utilidad clínica (decisiones de tratamiento, comunicación entre profesionales y comunicación con el propio paciente), seguida por su utilidad para la comunicación entre profesionales de la salud, mientras que la investigación científica quedó relegado a un último lugar, ya que existe un escaso porcentaje de profesionales de la salud mental dedicados a la investigación.
EL DIAGNOSTIC AND STATISTICAL MANUAL ( DSM para los amigos y sufridores)
Desde su tercera versión, la APA creó enormes tensiones con los psiquiatras norteamericanos al realizar cambios que se mantendrían en los sistemas de clasificación actuales:
Cambios en algunos términos como: enfermedad mental por trastorno, el cual resultaba más neutral, desligándose de la visión médica; supresión de neurosis; desaparición de la homosexualidad como un diagnostico más.
Ateoricismo de los diagnósticos, los cuales se basan en descripciones de síntomas y no en teorías psicológicas, psicoanalíticas o biológicas.
Uso de criterios diagnósticos operativos, que ayudan a lograr un acuerdo diagnóstico con más facilidad.
Un formato de publicación que proporciona información adicional sobre prevalencia, incidencia, riesgo, evolución, etc.
Relevancia en la mayoría de los diagnósticos, exceptuando algunos cuadros como las esquizofrenias y los tics, de una significación clínica, es decir, adicionalmente a cumplir los síntomas, debe existir un malestar clínicamente significativo o un deterioro del ámbito social, laboral u otras áreas importantes de funcionamiento para poder dar el diagnóstico.
Definición politética del trastorno, que quiere decir que, salvo excepciones, es necesario cumplir un determinado número de características para que se dé el trastorno (han de cumplirse cinco de los siguientes nueve criterios, por ejemplo), pero sin la obligatoriedad de que sea ninguna en concreto. Esto proporciona la ventaja de reconocer la variabilidad intrínseca dentro de cada diagnóstico, aunque al mismo tiempo se corre el riesgo de incluir individuos muy diferentes dentro de la misma etiqueta diagnóstica.
Hasta el DSM-IV, se ha usado el sistema multiaxial, el cual aportaba información complementaria en cinco ámbitos:
El eje I recoge los diagnósticos y sus códigos;
El eje II engloba los trastornos de personalidad y retraso mental, excluyéndolos del resto por necesitar no ser pasados desapercibidos por el resto de trastornos;
El eje III recopilación de enfermedades físicas que pueden ser causa o no del trastorno psicológico, pero que son importantes para la comprensión del caso y un mejor tratamiento;
El eje IV incluye información sobre eventos psicosociales y ambientales estresantes que podrían tener impacto en el trastorno;
El eje V reúne información sobre el funcionamiento global actual del paciente en el ámbito social laboral y emocional, a través de una valoración por el clínico en una escala subjetiva.
En su última versión publicada (2013), el DSM-5 vuelve a romper con lo tradicional, eliminando los ejes diagnósticos y organizándose en solo tres secciones y un apéndice. Aunque esta versión posee los mismos objetivos que las anteriores, ha supuesto un cambio conceptual y organizativo de diversos trastornos y categorías diagnósticas. En cuanto a la estructura, ha englobado el eje I y II en una única sección (II), eliminando el resto de ejes, hecho que le ha llevado a recibir varias críticas por empobrecer su utilidad clínica, ya que estos aportaban información relevante sobre el diagnóstico, tratamiento y pronóstico del trastorno. Otro gran cambio organizativo corresponde a la separación tradicional de la psicopatología infantil y adulta, mientras que en esta versión se presentan los capítulos en función de la etapa evolutiva en los que se producen estos trastornos principalmente.
La sección I corresponde a los conceptos básicos, aportando información sobre el uso clínico, así como una declaración cautelar para el empleo forense del manual.
La sección II incluye los criterios diagnósticos de los diferentes trastornos mentales y sus códigos. En cada categoría diagnóstica descrita se puede señalar la existencia de subtipos dependiendo de la presencia o ausencia de determinados síntomas y/o especificadores, así como la gravedad del trastorno en tres niveles: leve, moderado y grave. Además, aporta otra información importante como prevalencia, diagnóstico diferencial, comorbilidad, otros problemas que pueden ser objeto de atención, instrumentos para evaluar la discapacidad y el deterioro funcional, etc. Con lo cual, resulta más inclusiva en cuanto a nuevos criterios dimensionales en el diagnóstico de los trastornos mentales, aunque las exigencias para el diagnóstico han disminuido, lo que podría incrementar el riesgo de sobrepatologización.
La sección III proporciona medidas dimensionales para la evaluación de los síntomas, criterios para la formulación cultural de los trastornos, condiciones clínicas que están actualmente en estudio y un modelo alternativo dimensional de los trastornos de la personalidad. En los síntomas transversales de los trastornos que aquí se recogen, su objetivo es identificar áreas adicionales de estudio que pueden favorecer el tratamiento y el pronóstico del trastorno. Los siguientes ítems son valorados por ella, en una escala de 0 a 4 según gravedad y frecuencia: depresión, ira, manía, ansiedad, síntomas somáticos, ideación suicida, psicosis, alteraciones del sueño, memoria, pensamientos y conductas repetitivas, disociación, funcionamiento de la personalidad y el consumo de drogas.
Todas estas características que aportan un sistema más dimensional al manual tienen la ventaja de crear limites más precisos entre los diferentes trastornos, lo que podría ayudar a disminuir los altos índices de comorbilidad.
El apéndice resalta los cambios más importantes con la versión anterior (DSM-IV) y proporciona un glosario de términos técnicos y de conceptos culturales de malestar.
CLASIFICACIÓN INTERNACIONAL DE ENFERMEDADES
La CIE-11 (OMS, 2018) es la última revisión del manual de la OMS, que al igual que el DSM, mantienen algunos cambios desde sus versiones anteriores:
Se abandonan términos como neurosis.
Se sigue una clasificación no etiológica.
Se proponen unos criterios diagnósticos operativos.
De todos los capítulos que engloba este sistema clasificatorio, se recoge uno correspondiente a la clasificación de los trastornos mentales y del comportamiento (capítulo 6), al cual se añaden dos capítulos de interés para la psicología, nuevos en esta versión, sobre los trastornos del sueño y vigilia (capítulo 7) y sobre condiciones relacionadas con la salud sexual (capítulo 17).
VALORACIÓN DE LOS SISTEMAS CLASIFICATORIOS
A pesar de todo lo descrito con anterioridad, cabe decir que estos sistemas que pretenden ser ateóricos provienen de la impotencia declarada por la psiquiatría para poder formular un sistema diagnóstico basado en causas, como en medicina. Dentro de los conceptos utilizados para los criterios, encontramos que no existen definiciones claras para sus conceptos, como los términos de anhedonia o tristeza, lo que perjudica su validez y utilidad.
Otro aspecto que resalta es que no son autentica taxonomías. No se encuentran descritas las características generales de los grupos de trastornos ni una explicación de la estructura.
La CIE y el DSM son sistemas que definen la normalidad en un tiempo y contexto determinado, con lo cual, poseen sesgos potenciales, sumados a su pertenencia a instituciones conservadoras y con grandes inercias. A estos sistemas surgen otras alternativas que pretenden aportar herramientas que palien sus limitaciones, como es el proyecto RDoC de la NIH desde el 2010.
BIBLIOGRAFÍA y REFERENCIAS
Palomino, A. D. (2018). Usos, limitaciones y alternativas en los diagnósticos categoriales en psicología clínica. REVISTA DIGITAL EOS PERÚ, 6(1), 19-28.
Vázquez, C., Sánchez, Á., & Romero, N. Clasificación y diagnóstico de los trastornos psicológicos: el DSM-IV-TR/DSM-V y la CIE-10.
Competencias de los psicólogos | Certificado Europeo de Psicología










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