"Entrevista con el psicólogo"
- Inma Muñoz Sanchez

- 10 ago 2022
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 2 sept 2022
La persona que llega a consulta y el terapeuta son dos desconocidos que van a trabajar juntos en unos objetivos a partir de estas sesiones. Es por ello que el psicólogo debe indagar en la vida del cliente, averiguando las causas del problema o ideando un esquema sobre los recursos en los que podemos trabajar según lo demandado.

Por esto, lo primero que se realiza es la entrevista, donde psicólogo y cliente tienen su primera toma de contacto. Como hemos mencionado, esta pretende reunir la información sobre todos los datos importantes de la vida de la persona. Aunque no somos mentalistas, por lo que en ocasiones surgen nuevas preguntas relevantes a lo largo del proceso de la terapia, pero la mayor parte de la información se recoge en esta primera sesión (llevando en algunos casos más de una sesión para recopilar toda la información necesaria).
Puede que para las personas inexpertas parezca que no tiene sentido tal atropello de preguntas. Pero mucho más lejos, no son preguntas sin sentido, sino que tienen una finalidad, siempre centrándose en los aspectos relevantes sobre la demanda de consulta.
MODELOS DE ENTREVISTA
Hay dos modelos históricos importantes para determinar el estilo de la entrevista:
Por un lado, esta el modelo Vasilchenko o sistemático, siendo estructurado, con un largo cuestionario de entrevista ya determinado, que le da la ventaja de ser estadístico y rico en la obtención de datos. Así pues tenemos entrevistas clínicas estructuradas basadas en los trastornos de los manuales diagnósticos, por ejemplo.
Por otro lado, tenemos el modelo Rogeriano o libre, sin nada de estructura, donde podemos ver como su precursor, Carl Rogers, no escribe ni sigue ningún patrón, dándole la ventaja de ser más exploratorio y rico en información abierta:
Cada persona se situará en un continuo entre estos dos estilos tan extremos, acercándose hacía un modelo totalmente estructurado y guiado o navegando en la libertad del momento de la entrevista. No hay uno mejor que otro, sino que el estilo personal de cada uno determinará con cual se siente más cómodo.

En términos generales, se recomienda, indistintamente de nuestro modo de realizar la entrevista, que se comience por preguntas más abiertas para ir poco a poco concretando con preguntas cerradas, de lo general a lo específico de la problemática. Además, debemos cuidar los aspectos verbales y no verbales, como el tono de voz, las interrupciones o el contacto visual, realizar escucha activa y centrarse progresivamente en el problema de consulta.
COMIENZO DE LA ENTREVISTA
Es el primer acercamiento entre terapeuta y paciente, por lo que son importantes aspectos básicos como el saludo o el contacto físico (si la sesión es presencial), así como generar un clima cálido y empático. Para comenzar a establecer una relación y una confianza es importante comenzar presentándonos:
Hola, yo soy Inma, soy psicóloga especializada en sexología. Mi trabajo en consulta engloba temas de sexualidad como orientación sexual, dificultades sexuales y crecimiento erótico, entre otros temas como son ansiedad, fobias o dejar de fumar. Aquí nos encontramos en un espacio de confianza, confidencialidad y seguridad para hablar de los temas que quieras abordar.
Hay que dejar claros aspectos como la necesidad y utilidad de la entrevista, la necesidad de colaboración del paciente, la libertad y necesidad de sinceridad, ya que no va a ser juzgado y cuanto más claro sea mejor podremos ayudarle, y la confidencialidad, por la que todo lo que sea hablado en consulta quedará bajo secreto profesional.
Otro aspecto relevante es conocer cómo ha llegado hasta la consulta, en el sentido de que recorrido ha realizado para llegar hasta aquí, ya que existe hoy día aún muchos miedos y prejuicios sobre acudir a consulta psicológica, más si se trata de un problema sexual.
INDAGACIÓN SOBRE LA CONDUCTA PROBLEMA
Una vez quedan resueltas estas cuestiones realizaremos la pregunta abierta de qué motivos le traen a nuestra consulta. Debe describir el problema, explicando todos los detalles posibles para que comprendamos muy claramente que quiere decirnos. Así por ejemplo, si llega y nos dice "vengo porque me encuentro mal", tendremos que pedirle que nos explique a que se refiere con estar mal. Esto nos ayuda también a conocer la percepción del problema que tiene la propia persona, además de entender específicamente a que se refiere.
Otros aspectos relevantes que son necesarios preguntar corresponden a:
Última vez que le ocurrió
Cuántas veces a la semana le ocurre (frecuencia)
Cuánto dura cada vez que aparece el problema (duración)
Del 0 al 10 la intensidad con la que lo siente
Antecedentes del problema (lugar, personas, momento del día, etc.)
Consecuentes (cómo se sintió, qué pensó, qué dijeron otras personas, etc.)
Estado de activación cuándo se produce el problema (variables del organismo)
Cómo le repercute en su vida diaria (gravedad del problema en la vida laboral, social, familiar, etc.)
Cuándo comenzó con lo que cuenta (historia y desarrollo del problema)
En qué medida le interesa solucionar el problema (necesidad de cambio)
Es relevante que nos comente los intentos previos que ha tenido para solucionar el problema (ya sean intentos en solitario o con ayuda de otros profesionales), así conoceremos el aprendizaje ya obtenido y podrá analizarnos mejor las demandas, las quejas y las metas que quiere. Las variables personales, familiares, sociales y laborales junto a los intentos previos, nos ayudaran a realizar un pronóstico de solución de la problemática.
TERMINACIÓN DE LA ENTREVISTA
La entrevista comienza a terminar cuando el evaluador cree tener suficiente información como para empezar a hacer hipótesis sobre el funcionamiento y los determinantes de la conducta problema. Los problemas no tienen soluciones mágicas ni inmediatas, con lo cual deberemos estimar la duración de la terapia.
También es interesante preguntar las expectativas que trae la persona a la consulta sobre a dónde quieren llegar y qué quieren conseguir, ya que las peticiones tienen que ser realistas para poder llevarlas a cabo. La asesoramiento y la terapia es el camino por el que guiamos a esta persona entre su escenario presente (momento en el que se encuentra en la actualidad de la sesión) y el escenario deseado (el momento en el que las metas propuestas se lleven a cabo).

Finalmente, deberemos señalar el plan de trabajo que vamos a seguir, jerarquizando los problemas según la gravedad, pero solo trabajando aquello que la persona quiere traer a la consulta, para así poder fijar una nueva sesión y despedirnos hasta entonces.
TERAPIA DE PAREJA
Cuando se trata de problemas sexuales es muy común que deba trabajarse con ambos (o más) miembros de la pareja, debido a que estos problemas ocurren en situaciones que involucran a ambos. En estos casos es muy útil entrevistar a la pareja juntos y por separado, no por que haya algo que ocultar, sino porque puede actuar la vergüenza o el miedo. Tanto en conjunto cómo en individual se hacen las mismas preguntas: qué les pasa, desde cuándo y a qué lo atribuyen.
FACTORES QUE PUEDE BLOQUEAR LA INFORMACIÓN NECESARIA

En ocasiones hay barreras que nos impiden trabajar con una persona. Aquí recogemos los tres problemas más comunes que entorpecen la consulta:
El paciente tiene miedos, desconfianza y vergüenza que le impiden hablar de su problemática, además de que hay que tener en cuenta su estado psicológico (lo que lleva arrastrando el problema) y su situación física (por ejemplo, un cáncer).
El profesional puede tener problemas de relaciones personales con el cliente (podemos caerle bien o mal y el cliente a nosotros igual, pudiendo interferir en nosotros para la terapia) y puede entorpecernos nuestro propio estado de ánimo (que te den una mala noticia puede influir en la terapia, aunque como profesionales debemos tener la habilidad de distanciarnos de las cuestiones personales para darle todo nuestro potencial).
También pueden influir agentes externos como falta de intimidad (terceras personas como limpiadores, sitios mal aislados de sonido o tener carteles que indiquen el cometido de la consulta, por ejemplo), tiempo escaso (en la primera consulta no puede haber límite de tiempo) o elementos perturbadores.
Para más información sobre la entrevista y evaluación psicológica te recomendamos:
Calero, M. D., & Navarro, E. (2014). Fundamentos de evaluación psicológica. Fleming










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